Realmente es un restaurante sumamente bonito. La atención fue 10/10 desde el momento en que llegamos. De las entradas, recomiendo especialmente el ceviche JipiJapa espectacular en sabor y presentación. Las carimañolas también estuvieron excelentes, y la pasta de langostinos simplemente divina. Como plato fuerte, el wok de lomo salteado estuvo muy bien ejecutado y lleno de sabor. En general, una experiencia muy agradable que superó nuestras expectativas. Sin duda regresaría.
Sobre el restaurante
Calle del IPT, El Hato, ubicado en el Hotel La Compañía del Valle de Antón - El Valle - Interior
Ver mapa
Visa · MasterCard · Efectivo
SERVICIOS
Menú
Reseñas
(38 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
La comida estaba bien, aunque por el precio y expectativa de la marca de La Compañía, esperaba más. Nos encontramos con un lugar bonito pero lleno de moscas. Mantienen la puerta principal y trasera abiertas de par en par, por lo que todas las moscas entran. Maté 5 moscas. Tuvimos que comer apurados por el acoso de las moscas. Esperamos 45 minutos por la comida. Muy caro para la espera tan larga y las moscas. Tienen que hacer algo al respecto.
Las cosas que pasan cuando el hype en redes sociales es muchísimo más grande que lo que realmente llega a la mesa. Fuimos el domingo a Tiempo, principalmente porque al estar dentro del hotel la compañia uno automáticamente asume cierto nivel. Y honestamente, las expectativas iban bastante altas. Lastimosamente, la experiencia se quedó exactamente ahí: en expectativas. Mi cuñado pidió un pad thai donde la supuesta estrella —el puerco— estaba super seco tipo caucho. Mi esposo pidio un emparedado de pollo que la verdad me quedan mejor en casa, absolutamente nada especial por nada mas y nada menos que $16 dolares. Yo pedí la pesca del día en $23: un filete de corvina relativamente pequeño, con la unica sazon de una pizca de sal, totalmente simple. El acompañamiento era un puré de plátano, descripción que en el menú sonaba a pure de platano verde, salado, hasta que descubrí que era platano maduro, extremadamente dulce. Entonces terminas con un pescado súper simple y un puré dulce que no balanceaba absolutamente nada. Todo el plato se sentía desconectado. Pero el verdadero plot twist fue el postre. El famoso crème brûlée que tanta gente recomienda en redes estaba… salado. Sí, salado. Inexplicablemente salado. Supongo que la sal q les costo ponerle al pescado se la colocaron al postre. Y ahí entendí que definitivamente tengo que dejar de confiar en reviews gastronómicos hechos por personas cuyo estándar culinario es “qué bonito se ve el lugar”. En fin. Mucho hype, poca ejecución y una cuenta que definitivamente no estuvo a la altura de la experiencia.
Asegúrate de que tu información esté actualizada. Además usa nuestras herramientas gratuitas para encontrar nuevos clientes.














