Ya sabemos que la comida de aquí es rica, y es uno de mis restaurantes favoritos. Pese a esto llevaba aproximadamente 2 meses sin ir; durante este tiempo se dieron algunos cambios, por ejemplo un orden al momento de la espera de mesas un poco más amigable (antes era algo más difícil encontrar mesa para 2 cuando se liberaba una mesa grande y pasaban 4 o 5 personas por delante de uno).
En cuanto al menú, la carta ha cambiado un poco, mucho más atractiva y con nuevos platos como los boneless de pechuga de pollo y nuevas opciones en bebidas. También ha cambiado la forma en que sirven las alitas, una pequeña cubeta de aluminio que le resta algo de vistosidad al plato; prefiero la presentación anterior. En cuanto a las papas, me da la impresión que el sabor ha variado, incluso no son tan crujientes como antes.
Ya para terminar, hay algo que pocos o nadie comenta, pero al ser este un restaurante sportbar, deberían por lo menos tener en la mayoría de sus pantallas el evento más importante del momento y no solo en la barra. Además, en cuanto a la música, ya es hora de actualizar la librería musical; en las 3 últimas visitas, he escuchado la misma selección de canciones que ya datan del 2013, 2014 y algunas del 2015, pero nada del momento.
En conjunto todo marcha bastante bien, incluyendo la atención, pero esos pequeños detallitos se pueden mejorar. Siempre volvería.