Descubrí este nuevo restaurante en Panamá y de verdad me encantó. Su propuesta es sencilla, pero cada plato está lleno de sabor y muy bien elaborado. Como su nombre lo dice, los platos son toda una experiencia: desde la presentación hasta el último bocado. La relación precio vs calidad es excelente, con porciones generosas que realmente valen lo que pagas. El personal es súper amable, siempre atento, y la rapidez del servicio me sorprendió. He ido tanto con un grupo pequeño de amigas como con un grupo grande de al rededor de 30 personas y en ambas ocasiones la atención fue igual de rápida y personalizada. Y no puedo dejar de recomendar el pulpo, ¡imperdible! Sin duda, un lugar al que quiero regresar pronto.
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