El restaurante es muy lindo y la atención excelente. Durante la noche nos atendieron cuatro personas y todas fueron súper atentas, en especial Juan David que nos hizo sentir como en casa. Pedimos varios platos para compartir, la mayoría estaban muy buenos, y de postre un suspiro limeño de maracuyá que estaba delicioso. Lo único fue que la espera entre platos fue algo larga, varios llegaron un poco fríos y las sillas de la terraza, aunque son muy lindas, son bastante incómodas. En general la experiencia fue muy buena.
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Sobre el restaurante
Entre calle 8 y 9, edificio Casa Lyon, planta baja, urbanización central - Casco Antiguo - Panamá
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SERVICIOS
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Reseñas
(254 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Hoy, en una fecha muy especial, elegí este lugar para compartir con mi esposa un desayuno. El área del restaurante es muy bonita y acogedora con una sensación muy moderna que solo se compara con lo bueno de la decoración. La comida deliciosa, elegimos unas empanadas que vienen acompañadas con una salsa increíble 10/10. pedimos el Panamanian breakfast, cuya hojaldre está 10/10 y unos huevos benedictinos súper recomendados. Me gustaría destacar lo que para mi, fue lo mejor de mi experiencia en el lugar no solo son muy atentos y cordiales pero se tomaron la delicadeza de hacernos un detalle que de verdad apreciamos mucho. Súper Recomendados. Buena opción para brunch o para noches en el Casco. 1000/10
Todo muy bueno en esta, nuestra primera visita por parte de mi esposo y yo a este nuevo restaurante del chef Frank Escalona, cuyo otro restaurante, Primitivo, ya conocemos y disfrutamos. Cenamos en el restaurante (planta baja). De entrada compartimos el dúo de empanadas que estuvo excelente. De plato fuerte, elegí la entraña y la acompañé con papa asada. Mi esposo ordenó el rib eye con papas fritas trufadas. Ambas carnes eran de muy buena calidad y estuvieron al punto de cocción ordenado. Acompañamos nuestra cena con una botella de vino tinto (El Enemigo, por supuesto!). Inicialmente nos lo trajeron extremadamente frío y tuvimos que solicitar otra botella “al tiempo”, la cual tuvo que ser rebuscada por la mesera. Al parecer, acostumbran servir el vino tinto muy frío, lo cual no es de nuestro gusto. Solo yo ordené postre y elegí el lingote de flan brotes de oro que estuvo superlativo. El capuccino con el que acompañé el postre resultó sumamente extraño: servido en una taza pequeña como de espresso y sin la espuma de leche que caracteriza al capuccino. Esa fue la única nota discordante de la cena. El ambiente es agradable y elegante, aunque no al nivel de los precios, quizás por la falta de manteles. Otro detalle que no fue de nuestro agrado fue la música: selecciones no muy agradables y a un nivel alto que hacía un poco difícil la conversación. Quizás el hecho de que el restaurante está adyacente al bar influye en la selección musical. Recomendaríamos música tipo “easy listening” y a un nivel de sonido más bajo. Por sugerencia de Mary, nuestra amable mesera, al final de la cena subimos a la terraza en la azotea, para conocerla. Tiene una linda vista del Casco. Recomendaríamos el restaurante, aunque no encontramos un sello distintivo respecto a la cocina de Primitivo.
La carne estaba dura, me trajeron la ensalada sin aderezo y me dijeron que era así, el servicio no estuvo bien, ya habíamos ido a desayunar y nos había ido bien pero esta vez no. pueden mejorar
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