La comida de Benihana es buena. Tienen su propia sazón asiática muy distintiva. Las carnes y mariscos siempre son una opción buena a la hora de elegir.
El servicio deja mucho que desear. Esta vez que fui con mi familia tuvimos que esperar por lo menos 10 minutos para que nos dieran una mesa, otros 40 para que uno de los chefs apareciera y ni siquiera estaba lleno. Asumiré que si uno va a comer sin el show, es mucho más rápido.
Por otro lado, una vez que el chef llegó, hizo un muy buen trabajo en levantarle el ánimo a los que estábamos sentados. Su buen humor y la cocina en vivo salvaron la tarde.
El lugar es agradable excepto por la ventana gigantesca que deja entrar mucha luz. Si una persona se sienta contra la ventana, no se puede ver bien. No ayuda que la otra mitad del restaurante es notablemente más oscura lo que forma un contraste extraño a la vista. Unas cortinas serían una buena idea.
Lo considero un lugar decente para ir a celebrar ocasiones especiales.