El ambiente es Wow. Probablemente la mejor terraza en en la ciudad. Pero lamentablemente la comida no es al nivel del ambiente. Nada de italiano. Langostinos y filete de pescado al Limón sin sabor. Pero el nivel del servicio es incompatible con el ambiente y sobretodo el precio. Los inversionistas en restaurantes necesitan saber que el servicio es importantísimo. Saloneros perdidos, lentos y sin iniciativa. Que lástima.
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Sobre el restaurante
Av. Ricardo Arango Calle 59 y 60 - Obarrio - Panamá
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SERVICIOS
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Reseñas
(787 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Entrar a este restaurante es como cruzar la puerta hacia una experiencia donde la gastronomía, el arte y el lujo conviven en perfecta armonía. Desde el primer instante, el ambiente cautiva: elegante pero relajado, sofisticado sin caer en pretensiones, con una terraza junto a la piscina que parece diseñada para detener el tiempo entre conversaciones, risas y copas inolvidables. Pero el verdadero espectáculo ocurre sobre la mesa. Sus cócteles no son simples bebidas; son auténticas obras de arte vivientes. Ahumados, decorados con flores, burbujas y presentaciones absolutamente inesperadas —desde copas con forma de zapato hasta pequeños puerquitos o cálices dignos de una película, cada creación es una performance que despierta todos los sentidos. Aquí no solo se viene a beber; se viene a vivir una experiencia. La cocina acompaña el nivel del lugar con una propuesta impecable. El Carpaccio de Pulpo fue sencillamente extraordinario: fresco, delicado y lleno de sabor. Las pastas merecen mención aparte, una verdadera delicia culinaria que demuestra técnica, calidad y pasión en cada plato. Todo llega a la mesa con una presentación impecable y un cuidado obsesivo por cada detalle. La atención fue otro de los grandes protagonistas de la noche. El servicio del Señor José Luis elevó aún más la experiencia con una atención cálida, profesional y genuinamente excepcional, de esas que hacen sentir al comensal especial de principio a fin. Pocos lugares logran combinar lujo, ambiente, servicio y creatividad de esta manera. Sí, algunos platos podrían potenciar aún más ciertos sabores para alcanzar la perfección absoluta, pero incluso eso queda eclipsado por la magia del conjunto. Este restaurante no es solo un lugar para comer: es un destino para celebrar la vida.
Exquisito restaurante italiano, recomiendo el pan de la casa. Dos ambientes terraza con piscina y internon con aire, ambos espectaculares. La atención es buena o regular como cualquier otro restaurante.
En Arrogante Panamá, ubicado en el corazón de la ciudad, la exclusividad se manifiesta en una atmósfera de circo italiano antiguo que fusiona el misterio con el lujo urbano. Su propuesta gastronómica destaca por una cocina italiana de autor impecable, donde pastas artesanales y productos de alta gama se sirven entre actos de ópera y acrobacias en vivo. El servicio, coreografiado con la precisión de un espectáculo, eleva la experiencia a un nivel de sofisticación que lo posiciona como el destino predilecto para quienes buscan una cena vibrante y sumamente selecta en la capital.
A la atención de los propietarios de Arrogante: Escribo este mensaje con un profundo malestar tras los eventos ocurridos el pasado viernes 20 de marzo. No busco una respuesta genérica de un encargado; mi intención es que este reclamo llegue directamente a los socios, ya que lo sucedido va en contra de los estándares de hospitalidad que, supongo, su inversión busca proyectar. Hice una reserva para mi esposa y sus amigas, confiando en la reputación del lugar. Sin embargo, la experiencia fue inaceptable: Discriminación en Valet Parking: Mi esposa fue recibida correctamente, pero sus amigas, al no llegar en vehículos de lujo o del año, fueron ignoradas deliberadamente. El personal de valet no solo les negó el servicio, sino que las dejaron mojarse bajo la lluvia junto a una menor de edad, sin siquiera ofrecerles un paraguas. Es un trato selectivo y clasista que no tiene cabida en un establecimiento de este nivel. Deficiencia en el servicio interno: Una vez en la mesa, una de las invitadas esperó 15 minutos sin que se le ofreciera ni siquiera agua, reflejando una desatención total desde la entrada hasta la mesa. Como cliente frecuente, me sorprende y me indigna esta falta de criterio. El servicio no debe depender del modelo del auto en el que se llega, sino del respeto al cliente. Estoy seguro de que ningún dueño aceptaría que su personal actúe como "filtro" basado en apariencias, dañando la imagen del negocio. Espero que tomen las medidas correctivas inmediatas con el equipo de Valet y de sala. Quedo a la espera de sus comentarios sobre cómo piensan rectificar este tipo de comportamientos para que no se repitan con otros clientes. Atentamente, Alejandro Augusto Molino
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