Buen ambiente, acogedor. El chef Gustavo muy atento y cordial así como excelente disposición de los meseros.
Pedimos el polpette de la yayya (albondigas) y carroza latina (deditos de mozarrella) de entrada, muy rica la masa de pizza y el pan de la casa. De plato fuerte, Rissotto de Osobuco, Farfalle de Maiale y Salciccia y Pizza Diavola. El osobuco estaba cocido perfectamente y la pasta estaba deliciosa, bien complementado entre salsa, res y salchicha. Para el postre pedimos el Tiramisu y gratamente se prestaba para compartir entre tres lo cual resulto perfecto pues las porciones entre entrada, principal y postre nos dejo satisfechos a todos. Todas las comidas salieron en un tiempo mas que razonable considerando que estaba lleno el local.
Muy recomendado el restaurante, definitivamente repetiremos.