Muy mala experiencia. Estábamos consumiendo en el restaurante y, aun así, se negaron a servirnos un vaso de agua, obligándonos a comprar agua embotellada. Inventaron que no tenían agua, pero las meseras del VIP de arriba sí servían agua a sus clientes. Si realmente el establecimiento no cuenta con agua potable para ofrecer a sus clientes, considero que deberían evaluar seriamente sus condiciones de salubridad. El servicio también fue pésimo. En casi dos horas solo limpiaron nuestra mesa una vez, mientras la mesera pasó gran parte del tiempo usando su teléfono. Al parecer había un gerente, pero nunca salió de la barra para supervisar el salón ni verificar que los clientes estuvieran siendo bien atendidos.
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