Visité el restaurante el domingo 5 de junio, desde afuera no parece un restaurante pero nos explicaron que ese fue el concepto, que las personas sintieran curiosidad por el mismo. La atención fue muy agradable, el sabor de la comida es 10/10, pedimos un pulpo al carbón, un lomito saltado y una sopa de marisco que no recuerdo el nombre, muy pero muy bueno todo. Como decimos los panameños “un gallo tapado”, una joya escondida. Un pequeño detalle, el aire acondicionado del fondo tiene un leak, el resto genial.
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