El lugar es muy agradable, bonito y tiene un ambiente divertido. El servicio fue excelente y el personal muy atento. Sin embargo, mi puntuación disminuye por la comida, ya que ninguno de los platos que pedí cumplió con mis expectativas. En mi opinión, el lugar está un poco sobrevalorado en ese aspecto. Si lograran mejorar la calidad de la comida, sería una cafetería realmente espectacular.
Sobre el restaurante
Calle Enrique Geenizier - El Cangrejo - Panamá
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SERVICIOS
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Reseñas
(59 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Casa valiente es acogedora como si fuera tu propia casa, tiene varios ambientes:terrecita con paraguas y fuente de agua, patio con ventiladores refrigerador, el interior Geral, un área de juegos con sillones y un salón más privado, todos acogedores. Los chicos se esmera por atender bien incluso cuando hay muchos clientes. Fui al brunch con mi niña y le encantaron los dedos de pollo que eran caseros vienen con papas y un milkshake, yo pedí el panameño valiente con hojaldre y capuchino doble todo buenísimo.
El Club sándwich más caro y más vacío que me comido. La verdad que triste pagar 14+ dolares por un club con 1 sola lamina de jamon, si, una sola DELGADA lámina de jamón, lo rellenan de lechuga y di que te fue bien, hasta el ketchup querian cobrar. Fatal experiencia, por lo menos tienen un ambiente lindo, pero para la calidad de lo q ofrecen lastimosamente te están es cobrando el alquiler.
El ambiente es muy agradable, con varias estancias bien pensadas, cada una con su propio estilo, además de un área abierta que suma puntos. Carecen de estacionamientos. El servicio, sin rodeos, no estuvo a la altura. Demoraron demasiado en tomar el pedido, y honestamente, que el local estuviera lleno no es excusa. Para rematar, hasta para cobrar hubo retraso… llegó un punto en que casi me voy sin pagar (y no por falta de intención, precisamente). Fuimos después del mediodía buscando un buen plato fuerte. El filete de corvina al ajillo cumplió: sabroso y bien logrado. Pero el ribeye… quedó debiendo. Nada suave, lo cual en un corte así es casi un pecado gastronómico. En resumen: buen ambiente, cocina con altibajos y un servicio que necesita ponerse las pilas… o al menos correr un poco más rápido que el cliente.
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