Me acerqué a este restaurante con amigos extranjeros, que antes era muy bueno en atención y ambiente. Me resultó desangelado y los meseros muy poco atentos. Servilletas de tela y, a pesar de que la comida estuvo buena, la poca cortesía del personal me decepcionó. Pedimos spaguetti a la vongole, rissoto fruti de mari y rissoto negro, que satisfizo nuestros paladares, no así la falta de atención. Pregunté por qué no nos habían servido pan y de mala gana me contestó un mesero que no acostumbraban. No volvería a este restaurante a pesar de que la comida es buena, si no lo arreglan mejor, no ponen una música estridente y atienden con calidad. Más parece una fonda que un restaurante de clase, especialmente por los precios que cobran. Y advierto que llevaba a unos diplomáticos así que la vergüenza es peor porque en Panamá hay restaurante que, con esos precios, ofrecen una mejor atención
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