Un lugar elegante tradicional y agradable cuenta con buena ubicación y estacionamientos amplios. Reservé la mesa y mencioné que era el cumpleaños de mi esposo. Al llegar había 2 meses ocupadas. La canastilla de pan exquisita, el pan crujiente caliente delicioso. De entrada, pedimos Salmon ahumado con alcaparras, huevo picado y cebolla, Carpaccio de Atún con Manchego, traía 3 tajadas de pan que no estaba fresco, de hecho quemado. Platos Fuertes: Corvina a la Vasca ala Bilbaine en cazuela. Filete de Salmon a la Bilbaine. Opciones de acompañamiento de los platos fuertes: arroz, papa al vapor, papa asada o papa frita, no había ensalada como opción de acompañamiento. De tomar pedimos limonada. La comida nada destacado ni sobresaliente, la presentación de los platos nada elaborado ni extraordinario. Los sabores nada especial. La atención y servicio muy básica, para la categoría y costo del restaurante. La cuenta fue $ 96 sin servicio. En general la experiencia no fue nada significativa, el restaurante nunca tuvo en cuenta el cumpleaños, no volveremos ni lo recomendamos.



