Llegamos temprano un sábado. A las demás mesas les daban panera pero a nosotros no. La comida demoró mucho para lo que pedimos. El penne alla’arabbiata estaba muy bien pero la pasta con crema y camarones apenas cumplía. Cuando pedí una copa de vino (usd7) respondieron a mi pedido de abrir un vino nuevo. Punto para buen servicio. Pero cuando pedimos agua abrieron y sirvieron sin preguntar botella de marca. Punto en contra. Para ir y conocer sí. Pero dudaría en volver.
