Hace mucho tiempo que no venia a este restaurante muy famoso en los años 80-90. Fue sorprendente ver que conserva el mismo ambiente, mismos muebles. Y a pesar que se ve que vio mejores épocas, la comida estuvo muy buena. Todos en la mesa concordamos que estaba buena. Servicio excelente tambien. Comí unos raviolis de langosta que estuvieron fenomenal. Y de postre una casata que hace años no comía.

