Siempre es grato volver a Salsipuedes, no hay que pelear por estacionamiento, el trato es excelente y la comida también. El chaufa Darién, El atún linguini, el pulpo bokchoy y el tortellini stroganoff estuvieron muy buenos. La vista a la ciudad se vio empañada literalmente por la pertinaz lluvia que cayó previamente. Un detalle, parece que anoche la cocina estaba un poco tropezada, porque los platos se demoraron un tanto, y escuchamos en mesas aledañas comentarios al respecto, y pedimos entradas, y no las trajeron - tampoco las cobraron, aparentemente se les olvidó, pero bueno para hacer un escándalo; sí notamos raro que se llevaran los platos pequeños, pero luego sólo trajeron los platos fuertes. En estos casos, sólo me fijo en la cuenta final para asegurarme que no cobren lo que no sirvieron.




