Nos gustó el local (lamentandolo mucho tuvimos todo el rato una mesa de gritones que era muy incómodo por el ruido que hacían -ni les importó si molestaban o no- pero eso tampoco es culpa del local. La comida fue muy sabrosa, pedimos croquetas de jamon, queso frito, alcachofas y paella (mejor pedir la paella para cuantas personas sean en la mesa, es una paella de cantidades exactas). La atención del personal fue buena, en especial de Cristel. Definitivamente un lugar para repetir
