Me había llamado mucho la atención este lugar desde que lo vi en redes sociales, por lo que decidimos visitarlo. El ambiente realmente es maravilloso y las bebidas estuvieron muy buenas. Sin embargo, al momento de ordenar, la experiencia cambió bastante. Hubo mucha demora en la atención y prácticamente nadie nos recibió o dio seguimiento a la mesa. Pedimos un carpaccio de salmón como entrada mientras mi pareja, optó por algo sencillo: pollo a la plancha. Lastimosamente, el carpaccio fue lo más decepcionante de la experiencia. Al utilizar salmón ahumado —que ya aporta bastante salinidad— junto con alcaparras, el plato terminó siendo excesivamente salado y desequilibrado. Siento que faltó armonía en la propuesta gastronómica y no estuvo a la altura de la imagen y el concepto que proyecta el lugar.
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