Después de varios días queriendo visitar Crocante’s Kitchen, finalmente se dio la oportunidad durante el partido inaugural del Mundial. Mi principal objetivo era disfrutar del juego acompañado de buena comida, así que llegué con bastante expectativa. Pedimos una bandeja para compartir (2) que incluía chicharrones, alitas, papas fritas, patacones y una bebida no alcohólica. Sin duda, los protagonistas de la experiencia fueron los chicharrones: crujientes, bien sazonados y con una textura espectacular. Definitivamente, lo mejor de la bandeja. Las alitas, por otro lado, no fueron mis favoritas, ya que las encontré un poco más saladas de lo que personalmente disfruto. La atención fue muy buena desde el inicio; el personal fue amable y atento durante toda la visita. En cuanto al ambiente, sabía que se trataba de un espacio compartido con varios restaurantes, algo que no me sorprendió. Sin embargo, la temperatura del lugar era bastante alta, lo que hizo que la experiencia fuera menos cómoda de lo esperado. Como fanática del fútbol, uno de los motivos principales de mi visita era ver el partido. Lamentablemente, al llegar todavía estaban instalando las televisiones y ajustando el sonido. Durante parte del segundo tiempo incluso hubo momentos en los que no pude seguir el juego, algo que resultó un poco frustrante y le restó puntos a la experiencia general. En resumen, fue una visita con aspectos muy positivos, especialmente la calidad de los chicharrones y la buena atención, pero también con oportunidades de mejora en la logística para eventos deportivos y la comodidad del espacio. Mi calificación sería un 6/10. Aun así, me quedo con ganas de regresar para seguir explorando el menú y darle una segunda oportunidad en un día más tranquilo.
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