Me encantó el lugar. Fuimos un viernes por la noche, nos instalaron en la terraza que es divina, amplia y junto al mar, muy cómoda. Había música pero con un volumen muy bueno para conversar. Los precios me parecieron bastante buenos con relación a la calidad, la porción y al lugar. El recibimiento fue muy bueno; sin embargo, la atención general fue muy lenta, demoraron para servir y nos costaba conseguir al mesero que atendiera el resto de las solicitudes que fueron saliendo.
