El local es grande, pero está oscuro y deteriorado. Cuando los niños pasan corriendo a tu lado hace un gran estruendo y las tablas del suelo vibran bastante. Y si son varios niños pasando constantemente es abrumador. La comida estaba regular. De entrada pedimos unos anillos de calamar que no tenían más nada que el empanizado, ni siquiera sal, y unas almejas que sí estaban bien. De plato fuerte pedimos la pesca del día y un filete en salsa caribeña. La salsa estaba bien, pero el filete estaba sobrecocido. El servicio fue malo. Trajeron las bebidas cuando ya íbamos por la mitad del plato fuerte y al momento de colocarlas en la mesa, la mesera derrama las bebidas sobre mi plato de comida y sobre uno de mis acompañantes y solo atinaron a reemplazar la bebida derramada. No se ofrecieron a traer un plato nuevo, reemplazar lo que se perdió o descontar el plato parcial o completamente de la cuenta. Ni las disculpas. Pésimo servicio. Opté por esperar que mis acompañantes terminaran de comer y retirarme del lugar. No regreso.
