Desde que llegas a la entrada del restaurante comienza la experiencia, es como un "speakeasy", entrando por una "floristería". La atención fue maravillosa de principio a fin y la comida es de las mejores que he probado en la ciudad, todos los platos en la mesa estuvieron increíbles! Tenían de entretenimiento un músico que tocaba el violín caminando por todo el restaurante. En fin, voy a regresar porque este lugar es una gema.




