Hicimos una reservación en este restaurante y, de antemano, nos enviaron por WhatsApp un conjunto de normas de vestimenta a cumplir: no ropa reveladora, no gorras, zapatillas o pantalones cortos. Sin embargo, al llegar, presenciamos una clara falta de uniformidad en la aplicación de estas reglas. Aunque a algunos comensales se les llamó la atención y se les pidió ajustarse a las normas, vimos que otros clientes con la misma vestimenta prohibida ingresaron sin problema y sin recibir advertencia alguna. Este trato desigual genera una experiencia incómoda y es, en nuestra opinión, discriminatorio. La inconsistencia en la aplicación de sus propias normas afectó nuestra experiencia y deja mucho que desear en términos de respeto y profesionalismo. Definitivamente, no recomendamos este restaurante a quienes valoran la equidad y un trato justo. La persona responsable del local el martes 22 de octubre se encargó de este trato y al dialogar con ella se portó totalmente grosera y con falta de objetividad. IMPORTANTE aclarar que el restaurante a pesar de mantener Menú Kosher por sus antiguos dueños actualmente está bajo otra Administración que no son judíos (esto lo confirmé).
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