He asistido a este restaurante en varias ocasiones, y en esta última visita me gustaría compartir lo siguiente. El servicio de valet parking, que es gratuito, fue eficiente, con una atención amable por parte del personal. Los meseros también ofrecieron un servicio satisfactorio. El ambiente del lugar sigue siendo acogedor y atractivo, con su distintivo color rojo que llama la atención. Sin embargo, la comida, que es un aspecto crucial de la experiencia gastronómica, no justifica los precios. Además unos de los platos que pedimos fue con puré, y este puré sabía al mismo aceite de cocina, muy malo. Aunque la calidad y el sabor de los platos como la pasta, la pizza y las carnes son aceptables, no son excepcionales. Los calamares, por ejemplo, vienen acompañados de más papas que calamares, lo cual no se corresponde con el precio. Aunque no suelo quejarme de los precios, mi experiencia me permite hacer esta observación. Incluso con un 35% de descuento, la calidad de los alimentos no alcanza a justificar el valor cobrado.




