Este lugar era único por el ambiente, el servicio y los precios. Todo ha bajado de calidad. La comida es muy cara para el tamaño de las porciones. No es mala pero tampoco excepcional. Anoche solo había 4 mesas ocupadas. La terraza y el interior vacíos. La mesera no se sabía el menú. Aunque el lugar estaba vacío, la comida demoró bastante. La calidad de los ingredientes es regular y los platos no están preparados con cariño. Todo está medido y han descuidado la calidad. Ya no es lo mismo. Una lástima. ¿Será por eso que está vacío? Los vinos griegos buenos pero carísimos. Una botella de $10.00 al detal no se puede vender por $40.00 en ningún lado. Quedé sin ganas de volver.
