Después de un mes de ausencia volvimos en mi cumpleaños. Fuimos con niños los cuales disfrutaron enormemente la guabina y la ternera. La zarzuela de mariscos y el lenguado inmejorables. El saborsito español siempre presente hace que al que le gusta esta sazón disfrute mucho de este restaurante. Me encanta su amplio estacionamiento y su volumen espacioso. Hoy nos toco a Alberto Bruno como mesero. Su atención nos hizo la noche. Muy atento, supo manejar a la perfección a los niños. Su trato cariñoso y siempre presente sin abusar de su presencia es un verdadero plus para el que tenga la suerte de ser atendido por él. El Chardonnay Tarapacá acompañó a la comida Marina de película. El flan de la casa, es un flan de la casa.
