El lugar es lindo, bien ubicado y con buen ambiente. La sangría de vino tinto estuvo muy rica, a buena temperatura. Pedí una pizza personal cuatro quesos y un jugo frozen de maracuyá. La pizza es generosa en tamaño, quizá para dos. El jugo tiene buen balance entre la acidez y el dulzor. Lamentablemente, la mesera que nos atendió bajó el nivel de la experiencia porque fue muy ruda, contestó de malas maneras cuando se le preguntaba por órdenes faltantes. Fuera de eso, la experiencia fue muy buena. Volveré a ir, pero pidiendo otro mesero.

