Deliciosa comida griega, buen servicio y espectacular ambiente nocturno; muy relajado y elegante-rústico. Me encantó de noche, pero pienso que de día no sería una experiencia tan buena. Cuentan con una cava acorde de vinos griegos, para complementar la comida y el ambiente. Algunas personas con algún tipo de discapacidad física podrían tener inconvenienten con el acceso a los baños, para los cuales hay que subir una escalera de varios peldaños. No es económico, pero para darse un gusto de vez en cuando, definitivamente lo vale.
