Una gema escondida diría yo, hermoso lugar El Santuario dentro del hotel La Compañía, tanto dentro como al aire libre, ambos ambientes supremamente agradables, no solo para sentarse a comer, un pequeño recorrido para ver lo interesante que ofrece. Elegimos mesa exterior, llovió y ninguna mesa quizo entrar, así de encantador. La comida deliciosa y la atención muy amable
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