La hamburguesas son súper sustanciosas y súper ricas, recién hechas, la papitas crocantes y los dedos de mozarella muy buenos un ambientes con bastante ritmo y bulla pero aun así vale la pena ir, no es romantico ni nada, es bien familiar y para compartir con amigos, sales full lleno de todo lo que comes y la atención muy pero muy buena y siempre con una sonrisa. El precio de todo es proporcional al servicio y la comida.
