Estábamos en búsqueda de un rico postre y dando vueltas en el auto por el área, decidimos ver qué nos podía ofrecer Charlie's cream. Al entrar, no sabes hacia dónde mirar por la gran variedad de postres que ofrecen y tienen exhibidos en sus vitrinas. Y el personal muy amablemente se toma el tiempo de explicar qué contiene cada postre. Me decidí finalmente por un cannoli relleno con crema pastelera y un mil hojas con dulce de leche arriba. Estaban deliciosos. La metodología es: se ordena, te lo llevan a la mesa, pagas al final. Y debo decir que si compran algo para llevar, las cajitas donde los arreglan, son hermosas. Quedaron dulces pendientes por probar, por lo que regresaré.


