Lo describo como un lugar discreto, caluroso, moderno y con una atención muy cercana por parte de los anfitriones, me sentí como en casa. La comida estuvo deliciosa y el café definitivamente es el consentido y la referencia del lugar, tienen que probar alguno. Fueron eficientes con los tiempos de preparación de los desayunos. La música estuvo agradable y con volumen moderado que te permite hablar sin gritar. Se puede estacionar en la calle sin problema. Visiten Siete Granos.



