Tenía años, pero años, de no visitar Siete Mares. Me complace decir que está mejor que nunca. Todos los platillos que probamos estuvieron muy buenos: las entradas, platos fuertes y los postres. Mis compañeros de mesa sí se quejaron por las bebidas pedidas. El servicio bueno, aunque algo retrasado (estaba llenísimo el restaurante). Queda cerca de casa así que de seguro regresaré.
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