La experiencia del lugar es agradable. Tiene un buen ambiente, aunque ecléctico en muchos sentidos, ya que es tropical con barroco y un menú más asiático. Las bebidas deliciosas, aunque traen mucho hielo, inclusive las copas pequeñas contienen un pedazo de hielo enorme. La comida deliciosa y de buena calidad, aunque los rolls que pedimos de entrada tenían diferentes tamaños. El servicio esmerado y atentos hasta cuando se te cae algún cubierto, como debe de ser en un restaurante de esta altura.
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