La decoración de este lugar es espectacular. Y el ambiente es súper agradable. Había un chico con un saxofón en vivo. La atención muy buena, hasta después que pedimos el postre que nos dejaron de atender. Los cócteles muy ingeniosos, me encantó el Kiki Mule. A la pizza le doy un 10/10, probé la “Honey I’m Home”, la burrata de entrada estaba deliciosa. De los platos fuertes esperé más la verdad. Me parecieron muy regulares para las expectativas que me había creado todo lo anterior que había pedido.



