Lo mejor de este restaurante es el desayuno chino o los banquetes chinos... el resto del tiempo, la comida deja mucho que desear. El otro día probé una sopa mayor alemán y casi vomito. Primera vez, y eso que soy un cliente frecuente, que me arrepiento de haber ido a comer ahí. Era uno de mis restaurantes favoritos, pero la calidad de la comida ha bajado muchísimo. Es una lástima. No entiendo como para algunas cosas cocinan tan bien y para otras tan mal. No hay consistencia en la calidad del producto.
