Amé todo, desde el servicio del salonero hasta el postre. El menú es amplio pero coherente con la temática de la comida escocesa. Las alitas son un hit, pero el fish and chips es probablemente lo mejor que he comido en muchísimo tiempo en Panamá. Ese plato merece un monumento. El trío de whisky (postre) es sublime. En general es un 10/10.




