El spot es complicado de encontrar a priori. Escondido en un pequeño pasadizo, sólo con un cartel de Appetito 24 en la puerta visible desde fuera (el nombre sólo se alcanza a leer de frente) se convierte en uno de esos lugares donde a menos que te hayan llevado antes (o te tomes el tiempo de buscarlo con calma...) no llegas de manera casual. El espacio dentro es bien pequeño. creo recordar unas 7-8 mesas. Algunas de dos y otras de cuatro comensales. Sin pretensiones. El Sashimi es bueno. Probé de atún (correcto), atún blanco (interesante) y hamachi (muy bueno). Ofrecen cuatro cortes por pedido si bien son francamente escasos. Sugeriría aumentar las porciones. Después, un ramen de cerdo muy sabroso y suficiente para dos. Buen caldo, denso, sabor bien concentrado y que se nota preparado con cariño. Para terminar, un arroz al curry con cerdo apanado (empanado). Sabroso y correcto. No picante. El staff es muy amable y están pendientes de que no tarde en llegar la comida. Resumen: lugar escondido, humilde, con buen producto aunque carta escasa. Ticket medio bajo. Buen spot si estás por la zona.
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