Llegamos y tuvimos que esperar una media hora. La noche veraniega estaba espectacular, brisa y ambiente en el exterior por lo que pedimos sentarnos en las mesas que tienen sobre la Plaza Herrera. Hace rato no probaba un menú sorpresivamente tan sabroso; salsas ligeras que hicieron bailar mis papilas gustativas. recomiendo los Raviolis de langostinos y el Rigatoni Morti


