La Casa del Marisco no defrauda. Cuando nos antojamos de un buen plato, pues alli lo encontramos. Anoche compartimos un buen cebiche y luego, mi esposa pidio mero a la plancha con hongos y yo tilapia empanada. Todo acompañado con un razonable vino blanco chileno. De postre, tartar de manzanas. El ambiente de lo mejor, solamente comensales con deseos de pasar un grato momento con buena compañia.
