Ir a comer a Meze es como ir a comer en alguna terraza del icónico barrio de Plaka, sin tener que pagar el pasaje. Lo que hace muchos años era una regia mansión en Bella Vista, hoy día parece un rincón ateniense en Panamá. Es un lugar donde todo evoca al Mediterráneo...los olores, los colores, la música y hasta la gran mayoría de los vecinos de mesa. El ambiente es muy agradable, semi elegante, demasiado cool y hasta romántico. Implecablemente limpio y organizado. El menú contiene una buena selección de platillos auténticamente griegos. Nosotros nos divertimos y deleitamos degustando y si excepción, todo lo pedido fue del agrado de todos (y eramos un grupo grande). El servicio, también fue bueno. En general, la experiencia buenísima y pensamos volver.
