Fuimos a cenar la noche de año nuevo. El restaurante muy lleno como es de costumbre con clientes “regulares”. El servicio estuvo pésimo, todo demoró una eternidad, había que buscar y señalar al mesero para que viniera a la mesa. Pedimos un coctel, hubo que recordarle porque nunca llegó. La comida otra decepción enorme... fría y además si sazón no sabor. Yo pedí la langosta termidor que creo es uno de los platos más costosos y la salsa blanca sabía a cartón. El resto de las personas en la mesas también estuvieron decepcionados con sus platos. De postre un tres leches de los peores que he comido y para rematar demoraron 30 min para traer la cuenta... no vuelvo!
