Con los años, mi impresión es que la calidad de las comidas y de la atención han disminuído y los precios han aumentado. Los locales se ven exactamente iguales que desde su apertura; no se perciben cambios, mejoras, reingeniería o reinversión en su clientela. Parece que mantener una clientela cautiva es su única meta. El ladopsomo estuvo bien como siempre; pero no espectacular.

