Visité el lugar porque me llamaba mucho la atención, ya que desde afuera luce agradable y acogedor por la decoración atractiva que posee. Desafortunadamente, no puedo decir lo mismo de la comida: es malísima! Incluso los cócteles son realmente malos: están muy diluidos, el alcohol casi ni se les percibe y algunos son muy dulces. El servicio es amable. La bartender, por ejemplo, se mostró muy colaboradora ante mi desagrado con los cócteles. Definitivamente no volvería a visitarlos porque más allá de un buen ambiente y un trato amable, para mi es fundamental que un restaurante tenga buena comida.



