Fuimos un grupo grande a almorzar a un salón reservado, era nuestra segunda visita. El restaurante con sus colores celeste y blanco es acogedor y ubicado en la antigua casa del renombrado arquitecto Gaspar Pacheco. La atención fue atenta y profesional y la comida estuvo sabrosa. Tip de Don Tenedor: Para conocerlo puedes llegar y pedir varios platos para picar.


