Usualmente llego con poca esperanza a que una franquicia sepa a la comida que sieven en la propia franquicia pero en suelo estadounidense, y me tengo que calla la boca con esta, el sabor, presentación y atención de los meseros es igual a Estados Unidos, el precio también, lo que me alegró aún más, ya que en Panamá hacía falta un olive garden. Fui al mediodía, por lo tanto aproveché el menú lunch. La entrada fue una sopa de gnochi y pollo muy rica, con espinaca y el sabor justo de crema. El plato fuerte fue una media porción (como 100g) de spaguetti con carne molida. Ambos muy ricos, y la salsa de los spaguetti es la bolognesa de ellos que lleva carne de res y chorizo italiano. El pan de la casa y la sopa son ilimitados. Para acompañar una cerveza, que para ser un restaurante y no un bar, fue presentada helada, con un vaso templado. Recomiendo este lugar para ir a comer.



