Fuimos a la hora del almuerzo y nos sentamos en la terraza. El servicio fue bastante rápido y la comida esta mejor, pero las moscas no dejaban casi comer, el te frío sumamente diluido. La terraza necesita de más mantenimiento: el techo con la pintura cayendo, un trapeador mal puesto en la entrada y las mesas sin armonia. No tenía el ambiente que antes, pero adentro si estaba bonito y renovado. Volveré pero adentro la próxima , pero el tema de las moscas afuera es serio.

