Esta pastelería es excepcionalmente buena. Hay mucha variedad en los postres y me gusta que frecuentemente tienen algunas muestras en la entrada para degustar. Los postres son frescos y muy bien elaborados, aunque creo que podrían ampliar la variedad, ya que hoy buscamos dulce de zanahoria y no había. Es un local hermoso, con estacionamientos e incluso los señores de los locales comerciales contiguos te ayudan a encontrar un estacionamiento amablemente. Creí que pese a sus dulces deliciosos, lo mejor que tienen es el servicio; el personal muy sonriente, amable y cordial, aún un domingo en la noche que puedan estar cansadas por la faena laboral. Allí te hacen sentir bien. Tengo un familiar que aún cuando ha ido a otras pastelerías, no cambia a Karamel Pastry Shop por ninguna otra y sigue fiel a ellos. Dice que es por el sabor del Red Velvet y el excelente servicio de las chicas que laboran allí.

