Layout muy bonito, sin embargo, nos asignaron una mesa que quedaba al lado de la cocina y por ende, se escuchaban los ruidos y gritos de los trabajadores. El servicio fue bastante lento en general. Había que estar llamando a los meseros constantemente (tal vez por tener una mesa muy lejana?). De la carta de vinos que ofrecían (que dicho sea de paso, no la ofrecen inmediatamente, hay que pedirla), sólo tenían 2 blancos! Y el mesero tenía que ir a verificar con qué contaban para ofrecer. La comida muy rica: pedimos un rollo de sushi (Toro), 3 platos de carne (prime rib, short rib y lengua) y el plato más grande de niguiris. Todo muy rico y fresco. Para pagar tuvimos que esperar aún más así como pedir la cuenta un par de ocasiones.
