Visité por primera vez este restaurante francés y mi experiencia fue buena. Te recibe una vitrina con sándwiches y pastelería que hace que a uno se le antoje todo. Pedimos un sándwich italiano y una ensalada con palmito y queso de cabra. Cerramos con un mil hojas de fresa. Todo estuvo muy rico, y nuestra mesera fue muy amable. Pienso regresar a probar el resto de postres.



