Había escuchado bastante sobre esta pizzería, por lo que decidí ir a conocerla. Ingresas al restaurante y de una vez (al estilo food court) pides tu pizza. Me gusto que tienes letreros grandes con todos los ingredientes disponibles, así como sus respectivos precios. Mientras haces la fila para pagar tu pedido, puedes ver al pizzero preparando la masa, armando u horneando la pizza. El servicio del cajero no fue el mejor, bastante insípido o apático. La verdad como que no tenía ganas de trabajar y mucho menos vender. Se limitó simplemente a recibir la orden y dar el monto a pagar. Mientras estaba en la fila para pagar, vi que tenían calzone de Nutella, producto que quería comprar, pero con la motivación del cajero, hasta las ganas de me quitaron a mi también. Ya en la Mesa, el sitio estaba poco concurrido, limpio, con buena iluminación y temperatura. La música nada agradable para mi gusto, pero supongo que apegada al estilo del sitio. Las pizza que pedimos, llegaron súper rápido. Buena textura y grosor (delgadas) del pan, sin embargo, el queso (punto mágico en una pizza) era bastante escaso. Creo que fue una experiencia de una sola visita o tal vez un sitio para salir de apuros. Creo que pueden mejorar.

